10 Octubre 2009

El parque de Isabel la católica es el más conocido de la ciudad y el de mayor extensión (151.857 metros cuadrados). Se encuentra en la zona este junto al río Piles el recinto ferial y el campo de fútbol.


Se empezó a construir en 1941 y no se acabo totalmente hasta 1967 aprovechando una zona pantanosa llena de mosquitos que fue rellenada con escombros procedentes de obras de la ciudad. Algunas zonas no fueron totalmente desecadas y allí quedaron los estanques.


Pasear por él en verano (que es cuando yo puedo hacerlo) es un gran placer por la sombra que proporcionan sus gigantes chopos, que buscan ambiciosamente las nubes, y la cantidad y variedad de personas que lo disfrutan con sus juegos y conversaciones.

Además de los chopos, que destacan a primera vista, hay una gran variedad de árboles y arbustos. También destaca la rosaleda y la pradera donde, siempre que se puede, completan la dosis de vitamina D los necesitados gijoneses (a los que la arena de la playa no acaba de convencer).

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10 Octubre 2009
Magnolia grandiflora L.

Todo el mundo la conoce como la Universidad Laboral pese a los esfuerzos de los actuales responsables por reconvertir su nombre y sus actividades intentado también, de alguna manera, reconvertir su origen.

Creado en aquellos tiempos con el ánimo de servir como gigantesco emporio de formación profesional para trabajadores ha tenido a lo largo de su historia poca fortuna, como si en su origen ya estuviera marcado su destino.

Es necesario admitir que fueron muchos los trabajadores que gracias a los breves cursos que recibieron en esta institución y a los valiosos certificados que les proporcionaron, consiguieron relanzar su vida y posibilitar que alguien, cincuenta años después, escriba estas líneas en este blog. MAS INFORMACIÓN

Entre el edificio principal y los campos de deportes hay una gran terraza/parterre en la que podemos ver los magnolios que aparecen en las fotos.

El magnolio es un árbol que procede de los Estados Unidos, desde Carolina del Norte hasta Florida, Mississippi, Luisiana y Texas. Se cultiva en Europa desde 1711. Fue introducido cerca de Nantes, por el almirante Roland-Michel Barrin de la Galissonière. Ya se cita en 1808 en los Jardines de Aranjuez. En la Era Terciaria, cuyo origen se remonta 65 millones de años, esta especie era abundante en numerosas zonas de Europa y Groenlandia, de las que terminó despareciendo. Paradójicamente ahora vuelve a encontrarse a sus anchas en lugares templados del Antiguo Continente.


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10 Octubre 2009
La carretera que sube desde Barzana a Muriellos atraviesa un castañar recuerdo de lo que fue la zona antes de la llegada del cemento.

Imagino a los habitantes de los pueblos de los alrededores bajando a la villa con sus cestos y atravesando por estrechos atajos el bosque para llegar antes al mercado, a la fiesta o simplemente o a coger el Alsa para ir a Oviedo.

En algunos de sus tramos los árboles ocultan casi totalmente la luz y la mente del viajero viaja también a otros lugares de leyenda, donde seres extraños espían tras los troncos al temeroso caminante, con el ánimo de asustarle o causarle algún perjuicio.

Imagino también el sentimiento del antiguo viajero cuando, tras salir a la luz, respira aliviado y ahuyenta sus infantiles temores volviendo a pensar en la mejor manera de resolver los asuntos que le han obligado a desplazarse hasta la villa.

Incluso hoy, por la tranquila carretera el caminante puede tener algunos atisbos de sentimientos parecidos. Observando al borde de la carretera los impresionante castaños, mojones naturales que durante cientos de años han guiado al caminantes, y mirando un poco más allá, hacia la espesura, donde el moderno viajero también oye ruidos de ramas que golpean el suelo, de hojas que hablan entre ellas, de aves que se buscan y otros sonidos que ya no proceden del exterior si no de él mismo.

Algo es seguro, aun hoy en día, los antiguos castaños nos muestran no sólo el camino de la luz, de la salida, del futuro, sino también la senda de la paciencia, de la resistencia y de la final resignación que sólo se adquiere con los años.


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27 Septiembre 2009

Alrededor del núcleo urbano gijonés se conservan pequeños reductos del bosque atlántico que por la predominancia del carballo/roble (quercus robur linneo) llamamos carbayeras.

Entre ellas destaca la de Tragamón repartida entre el Jardín Botánico y el prado aledaño. Pero también hay otros lugares tan populares o más como estas carbayeras de Lleorio y de Granda que han conseguido llegar hasta nosotros como dibujo desleído de lo que antaño fue un bosque atlántico.

La carbayera de Granda una vez al año, por Santa Ana, se engalana y viste de romería para servir de solaz a los vecinos. Mientras, la cercana de Lleorio, convertida en espacio de ocio silencioso y relajado, acompaña las tranquilas meriendas de los vecinos y los juegos de los niños.
En los dos casos, los robles tienen aspecto cansado, gastado, incluso triste. Solo las conversaciones y siestas bajos sus hojas o los sonidos festivos de las fiestas parecen hacerles recobrar pasadas glorias, cuando cubrían la zona junto a castaños y hayas.
Pero si cualquier día escuchas despacio, si miras atentamente, descubrirás el último rayo se sol y el primer sonido del alba entre sus ramas.

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27 Septiembre 2009

Cuantos buenos ratos hemos pasado en este parque de La Calzada. Ahora mismo, a muchos kilómetros de distancia, oigo claramente el sonido de la tórtola y veo los niños y no tan niños disfrutar en sus juegos y reposar en los bancos. Es un auténtico oasis urbano.
Con la construcción de la urbanización del mismo nombre, han tirado las tapias y han incorporado nuevas zonas al parque, uniendo definitivamente Lauredal y prado de la Jirafa.

El parque casi ha triplicado su extensión, pero ha perdido la sensación de asilamiento del mundo, de intimidad y de protección que tenía anteriormente.

En cuanto a los árboles, contrariamente a lo que parece indicar su nombre, no son los laureles los que más destacan, sino palmeras, magnolios, cedros, chopos, plátanos un enorme eucalipto (estos últimos en la Jirafa) y otros. A destacar una exótica araucaria (eso creo, ver foto) y unos recién plantados serbales que espero prosperen.

En conjunto, la antigua finca privada se ha incorporado a la ciudad como un parque más para uso y disfrute de vecinos y visitantes (como e mi caso) entre el barrio obrero y el Jove.



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5 Septiembre 2008

Saliendo de Peón hacia la playa de España encontramos una señal que nos indica cómo llegar al área recreativa de El Cordal. En ella hay algunos árboles espectaculares. Destacan, por su rareza, el pino de Monterrey (fácilmente reconocible al observar que las hojas aparecen agrupadas de tres en tres) del que encontramos algún ejemplar enorme.

También hay eucaliptos y robles, algunos de ellos importantes.

El lugar, con mesas y barbacoas (¡cuidadín, cuidadín!) es muy recomendable para pasar un día en buena compañía y aislado del bullicio urbano.

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4 Septiembre 2008

Un precioso castaño de indias nos sorprende en esta localidad del concejo de Villaviciosa.

El banco a sus pies guarda memoria de innumerables horas de descanso y conversación de vecinos y visitantes.

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1 Septiembre 2008


Fantásticos cipreses en la zona de los juzgados.


Mi visita a la Consejería de Educación además de exitosa en cuanto al trámite a realizar también me permitió observar estos árboles. Más utilizados en otros ambientes que en este lugar, destacan como lanzas que taladran el cielo.


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